"Muyinka"
Mi abuelo Natán Ber, un inmigrante polaco, compra un tickete en un barco rumbo a Brasil, escapándose de su Europa natal en 1929, sin imaginar su destino, que finalmente vaya a saber cómo lo llevó a anclar en Buenos Aires.
Su espíritu de evolución y deseos de mejorar su vida, lo llevó a adaptarse a las nuevas situaciones, se gana la vida como inventor, creando y produciendo objetos inexistentes para su época y logra armar su familia en el nuevo mundo.
Yo Carina Ber, la menor de sus nietas, a quien mi abuelo solía llamar “Muyinka” la más pequeña, en su idioma polaco, rescato este nombre y su recuerdo…
Mucha fue mi sorpresa al descubrir en Perú, en el Machu Picchu en 2007, que mi nombre no solo era pequeña, sino que era Muy-Inka, al separar aquel nombre polaco, unía dos culturas, dos visiones arquetípicas.
Muyinka me transmitió esa energía creadora, innovadora, de buscar nuevos caminos y encontrar lo inexistente, siempre en busca de una mejor calidad de vida, mejorando la visión del mundo.
Para mí esta herencia Muyinka fue la que me ayudo a sostenerme y superarme, evolucionando en mi sentir, pensar y actuar, buscando transmitirla hacia nuevos puentes.
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